Buenos días familia misionera Verbum Dei, mi nombre es Luis Angel y pertenezco a las escuela de Matrimonios que nos reunimos los días viernes.

El día de hoy vamos a orar la palabra del evangelio de Marcos 6, 45 – 52 , nos ponemos en la presencia de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo para que abra nuestros corazones y nuestras mentes a Su Palabra y que podamos ver lo viva y eficaz que es en nuestras vidas.

CITA BÍBLICA:

“Después que se saciaron los cinco mil hombres, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y lo fueran a esperar a Betsaida, en la otra orilla, mientras él despachaba a la gente.
Jesús despidió, pues, a la gente, y luego se fue al cerro a orar.
Al anochecer, la barca estaba en medio del lago y Jesús se había quedado solo en tierra.
Jesús vio que sus discípulos iban agotados de tanto remar, pues el viento les era contrario, y antes de que terminara la noche fue hacia ellos caminando sobre el mar, como si quisiera pasar de largo.
Al verlo caminar sobre el mar, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, pues todos estaban asustados al verlo así. Pero Jesús les habló: «Animo, no teman, que soy yo.»
Y subió a la barca con ellos. De inmediato se calmó el viento, con lo cual quedaron muy asombrados. Pues no habían entendido lo que había pasado con los panes, tenían la mente cerrada."
Palabra de Dios, gloria a ti Señor Jesús.

La Palabra de hoy nos ubica en una escena un poco dramática, se encontraban los discípulos en medio de una tempestad, varados por decir así en medio del mar. Venían todos ellos de estar con Jesús y de presenciar un milagro, uno muy evidente el cual fue la multiplicación de los peces y panes. Sin embargo, se encontraban en medio de esa dificultad, tratando de navegar contra el viento para llegar a la otra orilla.

¿Cuántas veces no nos hemos encontrado en esta misma situación que los discípulos?

Cuantas veces, por una u otra razón, estamos en medio de una situación que nos agobia y nos hemos sentido varados ante esta tempestad en nuestras vidas. Se podría decir que en la vida todos hemos vivido estas tempestades y nosotros como seres humanos con nuestras fuerzas nos hemos podido sentir “agotados de tanto remar” y varados a medio camino. Ya pasada esta primer semana del año 2021, luego de cerrar un año que para muchos de nosotros ha sido un año difícil, talvez desde un punto de vista de salud, laboral, emocional por la lejanía o perdida de seres queridos o bien estresante por el cambio que ha representado en lo que llamabamos nuestra normallidad. Es importante que nos ubiquemos en el hoy, en eso que vivo hoy para que la Palabra de Dios pueda tocar nuestra realidad.

Y es que a nivel personal, el señor me invita a hacerme conciente de mi fragilidad, que mi fuerza como ser humano es límitada, que muchas veces nos encontramos con vientos que nos sobrepasan y están fuera de nuestro control.
¿Identifico mis fragilidades? ¿Cual es esa tempestad que no me deja avanzar?

Hoy Jesús me invita a darme cuenta lo olvidadizo que puedo ser, lo fácil que puedo olvidar los milagros que Él ha hecho en mi vida, que a pesar de que haya presenciado “la multiplicaciones de los peces y panes” en mi vida o en la de los demás, tiendo a olvidar que Él está y estará conmigo y a veces puedo estar como los discipulos, que no lo vieron a Él, no le reconocieron sino mas bien pensaron que era un fantasma, y hasta se pusieron a gritar en medio de la desesperación. ¿Será que se me olvida dar gracias constantemente por los momentos que Dios ha estado presente? ¿Cómo esta mi oración y mi relación con Dios, lo siento cercano o es un extraño?

Jesus nos dice hoy “Animo, no teman. Que soy yo”, no solo nos dice eso sino que se sube a la barca con nosotros, y por si fuera poco calma la tempestad que nos rodea. Cuanto nos falta a veces creer, o muchas veces tan solo reconocerle, reconocer que es un Dios presente en nuestro diario vivir. Algo que a nivel personal me ha dejado este principio de año, es reflexionar en el saber “Detenernos”, detenernos para ver a en nuestro interior, detenernos para ver a nuestro alrededor, detenernos para ver la obra de Dios en nuestra vida.

Es muy fácil que podamos caer en la rutina de un nuevo año que comienza sin embargo veamos en las actitudes de Jesús el modelo a seguir, un Jesús que luego de estar con muchas personas (más de cinco mil hombres), luego de estar predicando y tal vez cansado de atender a tantos, nos dice La Palabra que “se fue al cerro a orar”, se fue a un lugar apartado a estar a solas con Su Padre. Así me invita hoy Jesús también a ha buscar ese espacio de oración, a profundizar en Su Palabra que es viva y eficaz.

Que nos podamos hacer sensibles a lo que quiere decirnos al corazón, muchas veces será para darnos cuenta que no estamos solos y nos dará luz y guía para afrontar la tempestad que vivimos, pero también muchas otras veces lo hará para que seamos capaces de ver las tempestades que también viven los demás, nuestra familia, amigos, compañeros o vecinos, y que con ánimo podamos compartirles la Palabra que hemos recibido y decirles que no están solos, que no tengan miedo.

¿Busco espacios en mi día para estar con Dios?

¿Qué quiere decirme Jesús el día de hoy con sus actitudes?

¿Comparto eso que Dios me dice al corazón a los demás? ¿Por qué no lo hago, tengo algún temor?

Profundicemos en La Palabra de Dios y que estas preguntas nos ayuden a profundizar y concretar pequeños o grandes cambios en nuestra vida el día de hoy.