Evangelio de hoy:

Marcos 1, 7-11 Bautismo del Señor

"7 Y predicaba así: -Detrás de mí viene uno con más autoridad que yo, y yo no soy digno de agacharme para soltarle la correa de sus sandalias.
8 Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con Espíritu Santo.
9 En aquel tiempo vino Jesús desde Nazareth de Galilea y se hizo bautizar por Juan en el Jordán.
10 En cuanto salió del agua, vio el cielo abierto y al Espíritu bajando sobre él como una paloma.
11Se escuchó una voz en el cielo que dijo: -Tu eres mi Hijo querido, mi predilecto. "
Palabra de Dios.

Oración: Papá, Jesús, Espíritu Santo; te doy gracias por este nuevo día, gracias por la vida y la familia; pongo este día en tus manos y también este momento de oración para que me ayudes a escuchar tu voz y comprender el mensaje que tienes para mí hoy. Mamita María, acompáñame y guíame para que custodie en mi corazón el tesoro de la Palabra orada. Amén

Buenos días, familia Verbum Dei

Es un gusto compartir con ustedes esta pauta de hoy. Soy Lidieth Valenzuela, persevero en la Escuela de Apóstoles Formadores y apoyo la Escuela de Discipulado en Heredia.

Hoy concluye el tiempo de Navidad, y hace unos días atrás, mirando al niñito Jesús en el portal, me decía: Lidieth, todavía tienes unos días para contemplar la generosidad de nuestro Señor desde este tiempo específico.

Y desde el domingo pasado con la fiesta de la Epifanía no dejaba de mirar en las citas de la semana los diferentes momentos de la manifestación de Jesús y entendía que me invitaba a renovar mi fe en Él, que pueda creer con más convencimiento que Él ha venido, entre otras cosas, a ayudarnos a caminar hacia la Salvación. Y también contemplaba que esa ayuda se manifiesta desde la vivencia de la Fraternidad, su Amor que nos abarca a todos. En este domingo, Fiesta del Bautismo de Jesús, el Espíritu Santo me permite contemplar ese llamado a vivir la Fraternidad y Unidad en el Amor.

Lo primero que me llama la atención es que la Iglesia nos invita a vivir este día como Fiesta, y la verdad hasta este día me surgió esta pregunta: ¿Por qué vivir el Bautismo del Señor como una fiesta?

Y desde la cita de Isaías (42, 1-4; 6-7) entendía que la Alegría está en que este momento tan valioso no sólo marca el inicio de la misión de Jesús de ser el Cordero de la Alianza Eterna, sino que es también una realidad de lo que Jesús nos alcanzó a cada uno de nosotros, y los que están por venir: y es vivir, desde el momento de nuestro Bautismo, nuestra condición de hijos de Dios con la posibilidad de mantener una relación cercana con Dios Padre que nos sostiene, con Jesús que nos enseña el camino y el Espíritu Santo que nos guía e ilumina. Es decir, nos abrió la posibilidad de aprender y vivir la Unidad del Amor Trinitario.

Pero no se queda ahí, si no que por medio del Bautismo recibido Dios nos concede una familia, una Iglesia para que podamos crecer juntos en la fe y compartir lo que “hemos visto y oído” (Hch 4,20) con aquellos que aún no han vivido el encuentro personal con Jesús: Y así nos invita a vivir la Fraternidad.

Ahora sí, con la alegría en el corazón por esta fiesta, lo segundo que hizo eco en mí es lo que predicaba Juan el Bautista “Detrás de mí viene uno con más autoridad…”; y me preguntaba nuevamente ¿Creo que Jesús tiene más autoridad? ¿Vivo así mi relación con Él? ¿Cómo saber si creo?

En mi caso personal lo voy midiendo, por decirlo así, en la forma en que vivo las circunstancias difíciles o que me suponen algún esfuerzo emocional extra, y es en quién pienso primero. Porque a veces me descubro yo dándole vueltas a la cabeza buscando formas de solucionar el asunto hasta que termino más enredada; o busco a una persona para ver si tiene un consejo; y a veces por último acudo a la oración. En otros momentos ha pasado que voy primero a la oración y luego lo demás.

Y es que en esta cita entendía de manera muy concreta que nos dice: Es Jesús, el predilecto del Padre, y acompañado por el Espíritu Santo quien camina a tu lado. ¡¡Lo crees!!

Y desde este mensaje surgían dos intenciones para seguir caminando con Jesús como sus discípulos:

1. Querer conocer más a este Jesús que camina a nuestro lado, buscando las maneras para permanecer y mantener una relación cercana y cada vez más profunda, de manera que nuestra primera opción en todo lo que vayamos viviendo este año sea acudir a Él que es el Amor, la Acogida, la Fraternidad, la Compasión, la Misericordia, el Perdón, etc. Es Él quien tiene toda la Autoridad en esas virtudes y actitudes y quien nos puede llevar a vivirlos con nuestros hermanos y hermanas.

2. Jesús quiere ser acogido por todos: nos lo dice Pedro en Hch 10, 34-35 que Jesús no hace distinción. Así que necesitamos ser como Juan el Bautista para no sólo reconocer a Jesús, sino para darlo a conocer a otros, como humildes mensajeros de la Palabra Viva que nos ha tocado y transformado nuestro interior.

Así, que les invito a iniciar su oración con estas preguntas:
a. ¿Qué frutos ha dejado este tiempo de Navidad?
b. ¿Cómo me dispongo a vivir este nuevo tiempo de seguimiento de Jesús?